domingo, 11 de diciembre de 2016

La Era de la Información: ¿Ilustración o Ignorancia?

Este es un ensayo en el cual intento precisar el significado de la frase "Era de la Información" con la cual comúnmente nos referimos a nuestra época. Es ya lugar común decir que las Tecnologías de Información y Comunicación han masificado el acceso a la información en una escala planetaria sin precedentes, pero ¿quiere decir esto que ahora somos más sabios que nuestros antepasados? ¿Estamos ante las puertas de una revolución educativa? Estas son algunas de las cuestiones que abordo en este ensayo que, aunque escrito en el 2011, sigue plenamente vigente.

Vivimos en una época intensamente emocionante, una era en que la ubicuidad de nuevas tecnologías de comunicación y de procesamiento de información alteran profundamente nuestra civilización. Como las Revolución Agrícola, el Renacimiento o la Revolución Industrial, estos tiempos son tiempos signados por cambios sustanciales, pero, a diferencia de aquellas épocas anteriores, los cambios se suceden a una velocidad incomparablemente más vertiginosa. Vivimos en la Era de la Información.

La información se ha convertido en un factor de producción esencial, como lo ha sido el capital humano, material y financiero. De hecho, el crecimiento económico, la innovación tecnológica y la actividad económica moderna misma serían inconcebibles sin el flujo cada vez mayor de información y data. Este flujo gigantesco de información también altera nuestros paradigmas sociales, es decir, la forma en que concebimos las relaciones humanas, la forma de hacer política, la educación. Ante esta marea creciente de información, incluso es posible que los cambios que operan sobre la humanidad sean inusitadamente más profundos que en otras épocas de cambios anteriores. Pero nos estamos adelantando; tratemos primero de abordar el asunto en cifras para colocar las cosas en perspectiva histórica:
  • Eric Schmidt, quien fue presidente y director general de Google hasta abril del 2011, se refiere al crecimiento explosivo de la información en los siguientes términos01:
    Hoy en día, creamos tanta información en 48 horas - unos 5 millardos de gigabytes - como la cantidad total de información producida desde los albores del mundo hasta el año 2003.
  • El crecimiento anual de la data global se estima en 40%02
  • Mensualmente, se comparten 30 mil millones de elementos de contenido en Facebook.
  • Por $600 se puede comprar una unidad de disco duro con capacidad para almacenar toda la musica del planeta.
  • En el año 2010, había 5 mil millones de teléfonos celulares en uso.
Ante estos datos abrumadores, se tiene la impresión de que, en efecto, el crecimiento explosivo de información alterará significativamente el rumbo de nuestra sociedad y hasta de nuestra especie, como se dijo anteriormente, aunque aún no podemos saber cabalmente cuál será el rumbo que tomará. Al rubricar nuestra era actual como la Era de la Información, sugerimos que la plataforma misma que sustenta la comunicación, la forma de interrelacionarnos y la generación de conocimientos está cambiando, y esto no es poca cosa. Pero hay algo de engañoso en la frase "Era de la Información" porque, para el hombre común, información, conocimiento y sabiduría son términos más o menos sinónimos. Frecuentemente, la referencia a la Era de la Información, con todas sus tecnologías de información y comunicación, conlleva cierto optimismo utópico, un futuro con una humanidad más sabia e inteligente. Entonces, comencemos primero por discurrir en torno a estas preguntas: ¿Qué es información y como se diferencia del conocimiento? ¿Puede medirse la información?

La información es un concepto escurridizo difícil de precisar. Es difícil llegar a un conocimiento más o menos certero de este concepto porque el conocimiento mismo es precedido por información. Desde un punto de vista lingüístico (etimológico y lexicográfico), la palabra informar tiene por lo menos dos acepciones: una referida al proceso de dar forma a algo, establecer un estado donde antes había otro y la otra es dar noticia o datos de algo. La primera noción es más filosófica y está más cercana al origen etimológico de la palabra. También está muy relacionada con el proceso educativo, pues la educación busca, entre otras cosas, dar estructura y forma a los procesos del pensamiento. La segunda noción, a la cual pudiésemos referirnos como la "acepción periodística", alude a lo expresado anteriormente sobre la precedencia de la información respecto al conocimiento: para obtener conocimiento de algo, es preciso primero estar enterado de ello. En su máxima generalidad, informar es imponer una forma, cambiar el estado de una porción de la realidad o de la representación que se hace el sujeto de ella y en tal sentido, supone siempre una novedad o un cambio03.

En contraposición a las definiciones anteriores, la definición de información dada por Claude Shannon04 en su artículo seminal que daría inicio a la teoría matemática de la información evita rigurosamente el aspecto semántico o epistemológico de la información. En el contexto de esta teoría, la información simplemente es una cuantificación de algo que fluye en un sistema de comunicación, donde hay un emisor o fuente de información, un transmisor, un canal, un receptor y un destinatario. Ese algo se llama mensaje y un mensaje es simplemente una cadena de símbolos tomados a partir de un conjunto discreto. La teoría de la información de Shannon no considera si los símbolos tienen significado o no - para efectos de su tratamiento matemático, solo es relevante la distribución de probabilidades asociada a la transmisión de símbolos por un canal. Según la teoría de Shannon, mientras menos probable sea un símbolo en la transmisión, mayor ha de ser la información que conlleva ese símbolo. De ahí define entonces la cantidad promedio de información por cada símbolo transmitido en un mensaje del siguiente modo:

\[ H=-\sum_{i=1}^{n}{p_ilog p_i}\qquad (1) \]
La magnitud \(H\) en la ecuación anterior se conoce también como entropía y guarda una estrecha relación con su contraparte en el contexto de la termodinámica: cuando los símbolos son equiprobables, es decir, cuando hay máxima aleatoriedad, la entropía es máxima también. Otra lectura que podemos hacer sobre \(H\) es considerarla como una medida de complejidad: cuando tomamos logaritmos en base a 2, \(H\) es la cantidad promedio de bits requeridos para transmitir un símbolo. Esta observación empalma con la teoría de la información de Kolmogorov-Chaithin (K-C), que define la cantidad de información en un mensaje como la complejidad del algoritmo que lo produce. Veamos un ejemplo con dos secuencias (mensajes) de bits:

  • 01010101010101010101010101010101
  • 11001000011000011101111011101100
La primera secuencia es simplemente la repetición, 16 veces, de la secuencia "01" y podríamos codificarla mediante la siguiente expresión en Python, por ejemplo: 16*"01". La segunda secuencia no tiene ningún patrón aparente; es por lo tanto de mayor aleatoriedad y mayor complejidad porque aparentemente no existe una expresión más sencilla para especificarla, aparte de escribir todos los bits de la secuencia. En todo caso, como la teoría de Shannon, la teoría de K-C tampoco considera el origen de la información ni la semántica de los símbolos en un mensaje.

Pero, si ambas teorías consideran la comunicación como una transmisión aleatoria de símbolos, lo cual claramente no caracteriza a la comunicación humana y al intercambio de información en una sociedad, ¿cuál es la trascendencia de estas teorías y cuál es el interés o la relevancia del concepto de información que proponen para el tema que traemos en mano? En primer lugar, estas teorías no se proponen estudiar la comunicación humana, sino el mecanismo de transmisión de mensajes entre aparatos de comunicación. Cuando hablamos del crecimiento explosivo en el flujo de información característico de nuestra época, nos referimos al gran tráfico de datos transmitidos a través de la Red, medidos en bytes. Este gran flujo de datos no necesariamente nos aporta más información, en el sentido cotidiano de la palabra en cuanto a su acepción "periodística" o a un contenido educativo que contribuya a "formar el pensamiento".

No obstante, en el marco de la teoría de la información, sí se cuantifica el grado de información de los mensajes. En la medida en que un mensaje tiene menor probabilidad de ser transmitido a través de un canal, su contenido de información es mayor: esto se desprende de examinar la expresión \(-log\,p_i\) en la ecuación de la entropía (1). Esta definición de contenido informativo de un mensaje se corresponde más o menos a nuestra noción cotidiana de contenido informativo. Una profesora que tuve en la universidad solía hablar de esto cuando nos exhortaba a mejorar la calidad de nuestro léxico. Ella nos decía que, por lo limitado de nuestro léxico en el habla y el abuso que hacíamos de algunas palabras o frases muletillas, nuestra conversación se tornaba poco informativa: "La palabra vaina, por ejemplo, es una palabra de la cual ustedes abusan porque después de todo, una vaina es una vaina que sirve para cualquier vaina"05.

Un aspecto en donde la teoría de información se contradice con nuestras nociones comunes en torno a esa palabra es en el de caracterizar a la información como entropía. Entropía, en el sentido termodinámico, es desorden; en el contexto más especifico de la teoría de la información, entropía alude a la aleatoriedad o la complejidad. Esto choca con nuestra noción común sobre la información porque, ¿como podría haber más información donde hay más desorden y más aleatoriedad? ¿Acaso la información no sirve para darle un sentido al desorden, al caos? Esta observación es paradójica solo en apariencia. Precisamente, en un entorno de información muy complejo, solo aquellos mensajes o contenidos muy específicos (con menor frecuencia de ocurrencia) se tornan mas ricos en información, más importantes en la dimensión humana del conocimiento- lo demás es basura. He ahí el problema crucial de nuestra era: en un mar de información abrumador, ¿como hacemos para discernir sobre lo que es verdaderamente importante e informativo?

Volvemos a la anécdota sobre mi profesora en la universidad- las palabras de las cuales nosotros abusamos en nuestra habla suelen considerarse vulgares. Son palabras que usa el pueblo inculto. Para evitar ser vulgares, deberíamos de ser más selectivos con la información que comunicamos y con la información que consumimos. ¿De qué manera nos ayudan las tecnologías de información y comunicación a ser más selectivos con la información que consumimos y a encontrar esta información? Esta es una cuestión que intentaremos abordar de manera crítica aquí.

En 1945, Vannevar Bush, un profesor del MIT, publico un ensayo en la revista Atlantic Monthly titulado "As we May Think"06. En este ensayo, Bush trataba el problema de la fragmentación del conocimiento y la dificultad creciente en mantenerse al día con respecto a la maraña creciente de ideas, conocimientos, investigaciones y descubrimientos científicos:

La dificultad parece residir no tanto en que cuanto publicamos resulte irrelevante con respecto a la amplitud y variedad de las inquietudes de hoy en día, sino en que las publicaciones han sobrepasado los límites de nuestra capacidad actual de hacer uso de la información que contienen. La suma de las experiencias del género humano está creciendo de una manera prodigiosa, y los medios que utilizamos para desenvolvernos a través de la maraña de informaciones hasta llegar a lo que nos interesa en cada momento son exactamente los mismos que se utilizaban en la época de aquellos barcos cuya vela de proa era cuadrada.07

Vannevar Bush hacía referencia a lo inapropiado de las tecnologías de almacenamiento e indexación de la información en aquella época. Concretamente, planteaba que el problema radicaba en los sistemas de indexación por orden alfabético, numérico o cronológico. Los consideraba artificiales porque no estaban ajustados al funcionamiento de la memoria humana, mediante la cual la información se recupera por asociación. Bush pensaba que el proceso mental de recordar por asociación podía ser replicado hasta cierto grado e inclusive, mejorado. De ahí planteaba la creación de un aparato futurista llamado "memex":

Un memex es un aparato en el cual una persona almacena todos sus libros, archivos y comunicaciones, y que está mecanizado de modo que puede consultarse con una gran velocidad y flexibilidad. En realidad, constituye un suplemento ampliado e íntimo de su memoria.08

Esto es una premonición sorprendente de los iPods, iPads, Kindles, iPhones y aparatos similares que aparecieron 60 años después de que Vannevar Bush publicó este articulo. En su libro "Create your Own Economy"09, Cowen propone que el éxito comercial del iPod estriba en que le permite al usuario reorganizar la relación entre la música y su mente, clasificando su colección de música a través de listas de reproducción adecuadas a diversos estados de ánimo del oyente. Tecnologías como estas son memex - hemos logrado lo que Vannevar Bush vaticinó.

Pudiesemos pensar que estas tecnologías memex son meros instrumentos para nuestro entretenimiento o uso educativo personal. Pero al acotar que "en realidad constituyen un suplemento ampliado e intimo de nuestra memoria", Bush deja entrever que no son tecnologías neutrales y que pudiesen alterar la forma en que hacemos cognición. De hecho, su esperanza era que a través de aparatos como estos, pudiésemos transformar una explosión de información en una explosión de conocimientos. En que medida se ha logrado esto es la cuestión central de este artículo, pero aún no hemos enunciado la característica más sobresaliente del memex: ésta es que le permite al lector entrelazar dos o más elementos de contenido distintos y crear a voluntad senderos o pistas de información que hacen posible recorrer un archivo mediantes esquemas de indexación no convencionales. Esto es una premonición clara del hipertexto y el world-wide web. Por si fuera poco, Bush también vaticina que "en el futuro aparecerán formas totalmente nuevas de enciclopedias que contendrán en su seno numerosos senderos de información preestablecidos, y que podrán ser introducidas en el memex para ser ampliadas por el usuario."10 Esto es una descripción bastante exacta de lo que hoy se conoce como wikipedia. ¡Digno de Julio Verne!

De manera optimista, Bush concluyó su articulo con las siguientes palabras:

El ser humano ha erigido una civilización tan compleja que le resulta absolutamente necesario mecanizar por completo sus archivos si desea llevar toda su experiencia a su conclusión lógica en lugar de quedarse bloqueado por sobrecargar su limitada memoria. Sus excursiones conceptuales podrían resultar más placenteras si pudiese recuperar el privilegio de olvidar las múltiples cosas que no necesita tener a mano inmediatamente, aunque sin renunciar a la seguridad de poder encontrarlas en el momento en que le pudiesen resultar útiles.11

Bush no pudo haber previsto cuan complejo sería el paisaje de la información actualmente como para saber que el memex por si sólo no bastaba para ayudar a un individuo a mecanizar por completo sus archivos- se requeriría de algo más mecanizado... Se requeriría de algo como Google.

En nuestro breve recuento por la historia de la información, nos adelantamos a cincuenta años después de la publicación del famoso ensayo de Bush, concretamente, a 1995, cuando un recién graduado (con honores) en la Licenciatura de Computación de la Universidad de Michigan llamado Larry Page se marcha a la Universidad de Stanford a hacer un doctorado en Ciencias de la Computación. La Universidad de Stanford es la fachada principal de Silicon Valley - el famoso Valle de Silicón - un lugar así llamado no por los implantes de senos postizos tan populares entre las mujeres de hoy en día, sino porque desde ese lugar, en apariencia un suburbio norteamericano tan apacible como cualquier otro, han salido muchas innovaciones de mucha trascendencia para la computación digital y como recordaran, los computadores están hechos a base de circuitos integrados hechos con silicio12.

Una vez en Stanford, Page comenzó a buscar un tema apropiado para su disertación doctoral, un tema a la medida de sus ambiciones de inventar algo que "cambiaría al mundo". Para aquel entonces, la incipiente world-wide web era una maraña de un medio millón de portales que crecía a un ritmo de cien mil portales adicionales cada mes. Con sus cientos de miles de páginas y su intrincada maraña de interconexiones de enlaces e hiper-vínculos, la red era un objeto de estudio muy interesante para matemáticos y científicos de la computación13. Page se propuso inventar algo para darle un orden y un sentido a este caos.

Por otro lado, el estar enlazado por medio de páginas que a su vez eran relevantes en un determinado tema sería algo que le daba mayor prestancia al sitio, mayor popularidad. Estos son principios básicos de dinámica social que operan también en las escuelas, la secundaria, los círculos sociales faranduleros o de la "alta sociedad"- la relevancia, lo "in", lo "cool", se reduce a la popularidad y ésta, a su vez, depende de rodearse de personas que también están "in" o que son consideradas como "cool".

Para entonces, Larry Page había reclutado a Sergei Brin, otro estudiante de postgrado en Stanford que era matemático y tenía un profundo interés en la minería de datos14. Juntos, comenzaron a darle una forma matemática y algorítmica al problema de evaluar una enorme cantidad de miles de millones de enlaces para poder así darle un valor, o un ranking, a cada página, según su tema, lo cual podría establecerse por medio de palabras claves o palabras significativas contenidas en el título, contenido o código HTML de la página. Así, en 1996 lanzaron un buscador, llamado BackRub, hospedado en un servidor interno en el campus de Stanford y que por lo exitoso y popular, pronto rebasaría la capacidad del servidor. Inmediatamente se dieron cuenta de que necesitarían invertir dinero para adquirir equipos de cómputo más poderosos y un gran ancho de banda, lo cual no sería difícil estando en Silicon Valley, lugar donde convergen genios con ideas y capitalistas con suficiente dinero para invertir en esas ideas. Así, recibieron un préstamo de cien mil dolares de un inversionista y, para el año 1998, fundaron Google, Inc15.

El buscador de Google pronto se convirtió en el buscador más exitoso del Internet, recibiendo millones, y después miles de millones de visitas diarias. Tenía una habilidad extraordinaria de recomendar las páginas que la gente realmente consideraba relevantes con respecto a las palabras o frases que colocaban en su barra de búsqueda. El secreto de esta habilidad, por supuesto, estaba en su algoritmo de ranking de páginas. Sin embargo, hasta entonces Google no había logrado convertir todo ese tráfico por Internet en dinero y vivían aún del mecenazgo. Hacia finales del año 2000, los creadores de Google inventaron un plan. Lo llamaron AdWords y AdSense.

Hoy en día Google Inc. produce cantidades fabulosas de dinero mediante AdWords y AdSense. Estos son mecanismos publicitarios. Las compañías interesadas en publicitar por medio de Google participan en una especie de subasta de palabras claves que resumen el tipo de target al cuál está dirigido el producto. Las palabras claves con mayor demanda (como por ejemplo aquellas relacionadas con finanzas o salud) acarrean un mayor costo de publicidad. Google cobra entonces a las compañías por cada clic que los usuarios hacen sobre sus avisos publicitarios y según el valor de las palabras claves (los ad-words). Cuando el usuario ingresa una frase con estas palabras claves en la barra de busquedas, aparecen los avisos publicitarios de los patrocinantes (Sponsor links).

Por otro lado, Google le paga parte de este dinero a los productores de contenido (desarrolladores de páginas web) por permitirles colocar avisos en sus páginas- este es el famoso programa AdSense. De esta manera, como Google prácticamente domina todo el tráfico de la red en el planeta - su buscador es el más popular del mundo - la belleza del negocio de Google es que no tienen costos de producción, pues venden algo que en realidad no existe, por lo menos en sentido material. Venden trafico en la red. En otras palabras, a Google le pagan por referir a los cibernautas a los sitios web. Eso explica la ubicuidad de la compañía en Internet, y también explica porque están tomando por asalto el mundo de la telefonía celular de la próxima generación e inclusive desarrollando sistemas operativos para ellos como el Google Android: hay una mina de oro en todo el tráfico internet que se generará por medio de estos teléfonos.

El modelo de negocios de Google ciertamente es muy interesante, pero pareciera que nos hemos desviado del tema de este artículo. En realidad, no nos hemos desviado. Se dice que la misión fundamental de Google es "organizar la información mundial y hacerla accesible y útil de manera universal"16. Otro punto interesante de su filosofía corporativa es su intención expresa de reducir al mínimo el tiempo de búsqueda de los usuarios y de ahí su afirmación que "probablemente sean los únicos en situación de afirmar que su objetivo es que los usuarios abandonen su página principal lo más rápido posible"17. A ello se refiere su lema "es mejor ser rápido que lento". Entonces, Google se ha convertido en el principal proveedor de información del mundo y su éxito se debe en buena medida a la velocidad y eficiencia con la que despacha a sus usuarios. ¿Qué podemos colegir de ello?

No sería descabellado trazar una analogía entre Google y empresas como McDonald's y otras en el sector de la comida rápida. McDonald's provee hamburguesas (alimento para el cuerpo), Google provee información (alimento para la mente). La afirmación de Google acerca de "abandonar su página principal lo más rápido posible" y su obsesión con la velocidad nos recuerda demasiado al principio del fast-food según el cual todos los procesos de elaboración de alimentos, y hasta el mismo decorado, disposición de mesas - todo en un restaurante de comida rápida - está orientado a que el cliente abandone el restaurante lo más pronto posible. Pero, si la analogía es correcta y tomamos en cuenta que la comida rápida es comida chatarra, entonces, ¿cuál es la calidad de la información que nos provee Google?

En parte podríamos responder a esta pregunta mediante un corta-y-pega de su filosofía corporativa: "La democracia es una buena forma de gobierno para la Web". Esto quiere decir que son la gente que publica contenidos, y no un panel de expertos, los que deciden, mediante la colocación de enlaces en sus páginas, cual es el contenido de calidad. A su vez, ello implica que la información que se encuentra mediante Google es aquella que corresponde al punto de vista prevaleciente sobre un tema en particular, es decir, al más popular, a los que ofrecen las páginas en los primeros lugares del ranking del buscador.

Siempre se ha pensado que la enorme disponibilidad de material digitalizado en la red contribuiría a ampliar los horizontes de la investigación académica, lo cual se concretaría a través de una mayor diversidad en las citas bibliográficas de los artículos académicos. Pero esto no fue lo que encontró James Evans, un sociólogo de la Universidad de Chicago, tras realizar un estudio sobre como han cambiado los patrones de citas en artículos académicos con la digitalización online de las revistas especializadas18. Tras analizar una gigantesca base de datos con más de 34 millones de artículos publicados desde 1945 hasta 2005, Evans encontró que, con el advenimiento de la Era Digital, los académicos citaban cada vez menos artículos y con mayor frecuencia, sólo los más recientes. Evans concluyó que una ampliada disponibilidad de información conduce a "hacer más estrecha la ciencia y la academia"19. Si los investigadores académicos utilizan el buscador de Google como todo el mundo, la estrechez progresiva del conocimiento que producen se debe quizás a que el algoritmo de page rank de Google ofrece primero lo más popular. Esto no sería bueno ni para la ciencia, ni para el conocimiento en general, porque lo original, no lo trillado, es lo que en definitiva marca el avance de la ciencia y el conocimiento. Es muy loable querer democratizar la web, pero es bueno recordar que la democracia también puede devenir en una "tiranía de las masas"20

La velocidad en el suministro de la información es otra de las cosas que según Google, pide el pueblo (Google los llama "usuarios"). A esto se contrapone el movimiento slow21, cuya creencia principal es que, aún cuando la tecnología acelera el ritmo de trabajo y otras actividades de producción humana, las cosas más importantes de la vida no deberían de acelerarse22. Justamente, la contemplación cognitiva es una de esas cosas importantes de la vida que no debería de acelerarse.

Antes de proceder con los argumentos, es menester aclarar que, ciertamente, tras cada invención importante de alguna tecnología de información, ha habido cuestionamientos basados en una crítica sobre como la nueva tecnología podría desmejorar el proceso cognitivo humano. Esto fue así cuando se inventó la escritura, sobre la cual Socrates decía, a través de los diálogos de Platón, que "implantaría el olvido en el alma de los hombres"23. Cuando se inventó la imprenta, algunos intelectuales de la época se quejaban de la fácil disponibilidad de literatura basura que este invento traería. Mas sin embargo, podemos constatar que todas estas invenciones han contribuido, de una forma u otra, al progreso del conocimiento para la humanidad. ¿Porqué habría de ser distinto esto para el caso de las nuevas tecnologías de la información y comunicación? Después de todo, sin los motores de búsqueda y la disponibilidad de información en la red quizás no hubiese sido posible acopiar la información para este escrito ni tampoco la estaría compartiendo con ustedes. No es la intención de este ensayo menoscabar la importancia de estas tecnologías, o renegar de su utilidad, pero si lo es presentar una visión alternativa a la opinión consensuada según la cual estas tecnologías "neutrales" son el preludio de una época de personas más ilustradas y menos ignorantes. Entonces, ¿de qué manera se ve afectada cognición humana por el explosivo aumento del caudal y velocidad de información que estas tecnologías aportan?

Figura 1 Resultados del estudio de Nielsen indicando la recta de regresión de duración de la visita en segundos según la cantidad de palabras en una página.


La lectura rápida, en particular la habilidad para ojear un texto e identificar rápidamente los elementos importantes, siempre ha sido una práctica importante del trabajo intelectual. Sin embargo, se está convirtiendo, de manera preocupante, en el modo principal de lectura. Jacob Nielsen, un investigador sobre la lectura en línea, condujo en el 2006 una serie de estudios sobre como los cibernautas leen contenido en la web. Aparte de concluir que los movimientos oculares en la lectura de contenido en línea son muy distintos a los de la lectura tradicional, Nielsen encontró que por cada 100 palabras adicionadas al texto de una página Web, la duración de la visita a la página se incrementaba, en promedio, unos 4,4 segundos (ver Figura 1)24. Para este estudio, Nielsen tomo una muestra de 45.237 vistas de página, cada una con un contenido de entre entre 30 y 1.250 palabras.}. Si suponemos, como concluyó Nielsen, que un lector es capaz de leer 250 palabras por minuto (y esta es una velocidad de lectura bastante considerable), entonces, en el mejor de los casos, los cibernaturas leerán aproximadamente el 18% del preciado contenido de vuestra página. En otras palabras, los cibernautas no leen.

Por otro lado, y paradojicamente, estudios indican que la actividad cerebral de los cibernautas es mucho mayor que la de personas que leen un libro convencional de manera atenta25. Pero, ¿hacia qué va dirigida toda esa energía mental si los cibernautas casi no leen? Una consideración más minuciosa de cuales son las áreas del cerebro que se ponen en funcionamiento cuando un cibernauta navega a través de la web es bastante indicativa: la mayor actividad cerebral ocurre en los lóbulos frontales de la neocorteza. Esta parte del cerebro está asociada a la resolución de problemas y a la toma de decisiones, y es que al "leer" una página cargada de hipervínculos, nuestro cerebro imperceptiblemente intenta decidir cuales son importantes y cuales no. Esta redirección de la actividad cerebral supone una carga considerable para el cerebro, pero siempre opera en detrimento de la comprensión lectora y la retentiva.

Estos hallazgos apoyan la siguiente afirmación: la velocidad y la magnitud del caudal de información que nos proporciona la red supone una sobrecarga de información para nuestro cerebro y en su intento de adaptarse a esta nueva circunstancia, el cerebro pone en funcionamiento mecanismos para decidir, entre todo ese enorme caudal de datos, cuáles son importantes y cuáles no. Cuán permanentes son estos cambios o adaptaciones del cerebro y cuales serían las consecuencias a largo plazo es algo que debe considerarse en el contexto de la neuroplasticidad.

De forma contraria a la creencia convencional según la cual el cerebro adulto no es capaz de modificar o crear nuevas estructura y que en todo caso, con la edad sobreviene una progresiva degeneración de las facultades mentales (resumidas en aquel refrán popular que sentencia que "loro viejo no aprende a hablar"), existe un creciente cuerpo de evidencia empírica que apunta a una mayor neuroplasticidad: inclusive en un cerebro adulto se crean y se modifican estructuras neurológicas. Sin embargo, la neuroplasticidad del cerebro no es como la de aquellos objetos elásticos que asumen su forma original una vez que cesan las fuerzas externas que actúan sobre ellos. Más bien, una metáfora más apropiada sería la del agua corriendo por surcos en la tierra- a medida que más agua corre por un surco, este se hace más profundo, lo cual va modificando de manera permanente la topología del terreno. De la misma forma, el uso frecuente y constante de una determinada circuitería del cerebro auto-refuerza la misma circuitería26.

Todo ello significa que el uso frecuente de una tecnología cognitiva de alguna forma altera la estructura del cerebro, incluso en adultos, y que estas alteraciones tienden a ser permanentes. Algunas investigaciones indican que el uso de las computadoras y el internet mejora algunas habilidades cognitivas, sobre todo aquellas de más bajo nivel, tales como la coordinación mano-ojo, respuesta reflejo y el procesamiento de pistas visuales. La constante interrupción y cambio de focos de atención característicos de la navegación en Internet hace nuestro cerebro más ágil y más apto para realizar múltiples tareas simultaneas. Pero a la vez, esta optimización para el multitasking nos hace menos deliberados en nuestro pensamiento, menos propensos a dedicarnos a pensar profundamente sobre una sola cosa y más dependientes de soluciones convencionales pre-fabricadas en vez de buscar nosotros mismos nuestras propias respuestas originales a un problema27. En síntesis, el pensador de la era digital es más ágil en algunas cosas, pero es un pensador más superficial y menos creativo.

Todos los docentes nos hemos lamentado alguna vez de que, cuando mandamos a nuestros alumnos a investigar sobre algo, estos interpreten la investigación como un simple proceso de corta-y-pega plagiario. Existe una profunda brecha generacional entre los que tuvimos la oportunidad de estudiar en una época pre-internet y los que tienen que consultar todo con el profesor Google o la profesora Wikipedia. Sería oportuno relatar una anécdota de algo que me sucedió una noche mientras redactaba este ensayo.

El hijo de la vecina, un niño que estudia cuarto grado de primaria, toca la puerta para pedirme ayuda con una tarea sobre algo que le habían mandado a investigar en la escuela. La tarea consistía en investigar lo que era un árbol y de entrada, el niño me preguntó si tenía Internet. Pensando que era un buen momento para poner en práctica las ideas de este ensayo, le mentí deliberadamente diciéndole que no tenía Internet y que regresara a su casa a buscar un diccionario, tras lo cual buscamos la palabra "árbol" (verificando de paso que no sabía buscar palabras por orden alfabético). He aquí la definición de árbol en el diccionario: "planta leñosa cuyo tronco fijado al suelo por raíces, carece de ramas hasta determinada altura, a partir de la cual se ramifica y forma la copa". Seguidamente salimos al jardín y al señalarle todo tipo de plantas - gramíneas, flores, matas de zábila, cactus, palmeras, arbustos, etc.- le pedía que me dijese si la planta en cuestión era un árbol o no. Algunas veces nuestros criterios diferían (por ejemplo para el caso de la palmera, la cual yo no consideraba como un árbol), pero esto lo obligaba a organizar sus argumentos en defensa de su criterio. Estoy seguro de que esta experiencia fue muy poco convencional para el niño y que reforzó la confianza en su capacidad de averiguar (de investigar) las cosas por sí mismo. Por mi parte, mientras el niño regresaba a su casa, yo pensaba, con una triste nostalgia, que este tipo de experiencias didácticas en las escuelas eran ya parte del pasado.

Estamos experimentando, en sentido metafórico28, un receso en la trayectoria de nuestra civilización. En lugar de convertirnos en cultivadores del conocimiento personal, estamos involucionando una vez más hacia una etapa de caza y recolecta- nos estamos convirtiendo en cazadores/recolectores de datos en un gigantesco bosque electrónico de datos. En realidad, hay quienes piensan que la tendencia que se inició con la tecnología de la imprenta, que permitió a las grandes masas adquirir hábitos de lectura profunda, fue una breve anomalía histórica y que ahora estamos viendo que tales hábitos de estudio regresan a su base social original29. En otras palabras, tendríamos en esta era de la información una amplia base de lectores superficiales y una elite intelectual minoritaria de investigadores y por lo tanto productores de conocimiento original. Triste contradicción, considerando que estamos en una era en la cual la accesibilidad a la información es virtualmente ilimitada y en cifras sin precedentes.

Figura 2 Facebook: haciendo la estupidez cada vez más accesible.


Hay una sola conclusión clara en todo esto: los cambios en nuestra forma de hacer cognición necesariamente generarán cambios sociales y económicos profundos, y surgirán nuevos retos y oportunidades. La tesis manejada hasta ahora en este ensayo parece tomar un punto de vista muy crítico sobre la calidad de la cognición que surge como consecuencia de tecnologías de información como el hipertexto, los motores de búsqueda, las redes sociales. Pero hay que tener en cuenta que el Internet no fue inventado por docentes, ni su finalidad primordial era optimizar el aprendizaje. Es simplemente una tecnología para presentar la mayor cantidad de información posible, de una manera no necesariamente balanceada y en un solo revoltijo. Para entender cabalmente cuál será el impacto que tendrá el Internet y la hiper-conectividad sobre la sociedad, es menester considerar su faceta económica.

El denominado e-comercio ha tenido un crecimiento tan explosivo como el internet. Según cifras del Departamento de Comercio estadounidense30, las ventas al detal por Internet en Estados Unidos alcanzaron unos 145 mil millones de dolares. Desde el 2002 hasta el 2009, este sector del e-comercio tuvo un crecimiento anual promedio de 18,1% en Estados Unidos, comparado con la tasa de crecimiento promedio de 2,2% del sector general de ventas al detal. No es difícil prever que en un momento dado, el valor de los bienes y servicios comerciados en línea sobrepasará al comercio tradicional. Por ejemplo, actualmente en Estados Unidos, poseer un Gift Certificate de amazon.com es casi equivalente a tener dinero en moneda de curso legal. Pero, ¿es posible construir un sistema económico en torno a la información?

En tiempos pretéritos, la cantidad de ganado o de tierras de vocación agrícola solía ser la medida de riqueza que tenía un hombre. Después, durante la Era Industrial, la riqueza de un individuo se media en función de la cantidad de fábricas, maquinaría, flota de transporte y en general, todo aquello considerado como "medios de producción", lo cual incluye por supuesto al dinero circulante. Este último ha sido considerado como la materia prima que pone en marcha todo el proceso de producción- de ahí las bolsas de valores, que son esencialmente mecanismos que utilizan las sociedades mercantiles para "capitalizarse". Pero estamos en un periodo de transición hacia un sistema económico en el cual el número de cabezas de ganado, la cantidad de maquinaria, e inclusive, y por extraño que parezca, la cantidad de acciones en la bolsa de valores o dinero que posee un individuo quizás no sea indicativo de su riqueza. El concepto, o la naturaleza misma de lo que constituye riqueza está cambiando actualmente, tal como advertía Peter Drucker en su libro "The Symbol Economy"31.

Los avances tecnológicos han traído como consecuencia que cada vez menos personas estén involucradas en la producción de bienes materiales de una forma directa. En vez de ello, cada vez más personas trabajan en lo que podría calificarse como el intercambio o la generación de información y por ello, muchos dicen que la economía actual es una economía de la información. Pero las economías se crean en torno a los recursos escasos - de la escasez es que derivan su valor. ¿Como podría crearse una economía en torno a la información si esta no es escasa y por el contrario, nos ahogamos en ella?

Esta pregunta fue formulada por Herbert Simon32, un economista y sociologo estadounidense en estos términos:

... en un mundo saturado de información, la abundancia de información significa una falta de otra cosa: una escasez de lo que sea que esa información consume. Lo que la información consume es bastante obvio: consume la atención de sus recipientes. Por lo tanto, una abundancia de información crea una pobreza de atención, junto con la necesidad de asignar la atención eficientemente en medio de una super-abundancia de fuentes de información que podrían consumirla.}33

El planteamiento de Herbert Simon es bastante sorprendente y puede ser algo difícil de asimilar para los que todavía pensamos según el viejo paradigma económico. No es que la atención nunca haya tenido valor entre los seres humanos- inclusive, somos genéticamente programados para, desde el nacimiento, llamar la atención de nuestra madre para satisfacer nuestras necesidades fisiológicas básicas mediante el llanto. Pero creo que es seguro decir que la atención nunca ha sido algo mensurable y valioso en algún sistema económico del pasado. Es de esperar entonces que las leyes económicas y el tipo de estructura social dentro de una economía de la atención serán radicalmente distintas a las de una economía industrial de mercado. Trascendiendo la dualidad Capitalismo/Socialismo, la Economía de la Atención traerá consigo su propia estructura de clases y sus propias formas de riqueza y de propiedad34.

El desarrollo tecnológico ha llegado a un punto en el cual las necesidades materiales básicas han sido cubiertas, o por lo menos, el problema tecnológico de cubrirlas ha sido resuelto. No obstante, siempre será necesario disponer de algún mecanismo que de alguna forma regule el acceso de las personas a los bienes, sean estos de primera necesidad o no. Ese mecanismo ha sido el dinero, o algo parecido al dinero, y es posible que siga siendo un mecanismo de convertibilidad en la nueva economía. Pero en la medida en que más y más personas ven sus necesidades materiales cubiertas, aspiran a tener algo que le de sentido o significado a sus vidas. Ese algo tiene mucho que ver con la atención, o la necesidad de ella.

En este preciso instante podemos vislumbrar como funcionaría la economía de la atención. Ya hemos dado pistas de ello en este ensayo - por ejemplo, el ranking de una página depende de la cantidad de enlaces hacia ella, el número de visitas, y otros parámetros que son básicamente una cuantificación de la atención que pueda captar esa página. Y un mayor número de visitas se traduce en mayores ventas o ingresos por publicidad. Un perfil de Facebook es tanto más importante cuando la persona (¿o el perfíl?) tiene más "amistades". No voy a entrar en detalles sobre como Facebook genera dinero- solo me limitaré a comentar que la plusvalía se genera jerarquizando (por orden de importancia) los millones de perfiles de esta red social. En Twitter, un twitero tiene más influencia de acuerdo al número de seguidores. El denominado mercadeo viral consiste en distribuir por YouTube videos que generan millones de vistas en muy corto plazo. Todos estos son ejemplos de como funciona la economía de la atención en la Red.

Y en la "vida real", tenemos el ejemplo de los artistas y deportistas. ¿Cuanto vale traer algún cantante o músico del momento, en la cima de su fama, para dar un concierto? ¿Como es que los peloteros de las grandes ligas o los jugadores de fútbol mundialistas firman contratos multi-millonarios por jugar en tal o cual equipo? Un buen político sabe atraer sobre sí la atención del electorado y convertir esa atención en votos y a su vez, en poder. Estos ejemplos sugieren que la nueva estructura de clases una economía de la atención será prácticamente una división entre las super-estrellas y los fans o seguidores, que serían la plebe.

Es importante notar que la propiedad o la riqueza en una economía de la atención, que es la atención misma, es básicamente un bien intangible y por lo tanto no puede ser confiscado o expropiado. Mas no por ello su valor es menos real: imagínense a David Beckham o a Shakira pasando penurias económicas. La atención como propiedad si puede transferirse o traspasarse. Si soy un aspirante a escritor y Gabriel García-Marquez declara ante los medios que soy un nuevo gran escritor sobre el cual han de reparar, me convertiría instantáneamente en un gran escritor y mi capital de atención daría un salto astronómico. Si consideramos la atención que captamos como una forma de propiedad, entonces cobra sentido económico todo aquello sobre el software libre y la libre distribución. Si alguien escribe algo y lo distribuye por internet, ¿acaso no quisiera que sus lectores lo copiasen libremente y a su vez lo distribuyeran de modo que pueda captar una mayor audiencia? La batalla sobre los derechos de autor y la restricción de copiar por un lado, y el movimiento del software libre por otro lado es simplemente una batalla entre el viejo y el nuevo orden económico emergente.

Otra característica interesante de la economía de la atención es que para poder enriquecerse (captar más atención), es necesario innovar incesantemente. La originalidad, lo sorprendente y lo novedoso será lo que generará la plusvalía económica. En la Era Industrial, ocurría todo lo contrario: las fábricas producían bienes totalmente intercambiables e idénticos en gran cantidad y la estandarización y uniformidad estaban a la orden del día. Si un lote de cien tornillos producidos en una fabrica no valía lo mismo que otro lote de cien tornillos de esa fábrica, el mecanismo de precios sencillamente no funcionaría en una economía industrial. Con la atención no ocurre lo mismo, porque al ser intangible, no existe alguna unidad de valor precisa y universal según la cual se pueda comparar esta.

También es importante observar que, gracias al internet, un individuo puede competir en el mismo terreno que las grandes organizaciones o empresas transnacionales. Si una página personal, blog, o lo que sea, recibe más visitas que el portal de la Microsoft o de Sun Microsystems, tendría una mayor influencia y cuota de atención en ese ámbito. Lo interesante es que para recibir una cuota de atención alta no se necesita disponer de la plataforma de una gran organización, ni siquiera organizarse en un gran colectivo de personas. Si bien un individuo puede valerse de la organización a la cual pertenece en un momento dado como escenario para conseguir una gran audiencia - y el Internet encaja bien en este propósito - los muros de una organización (agencia gubernamental, universidad, empresa, etc.) serán cada vez menos efectivos en demarcar claramente un "adentro" y un "afuera". Cada vez más, crecerá la importancia relativa de los individuos sobre las organizaciones.

Todo esto tiene unas implicaciones para el ámbito educativo, específicamente el de la educación superior, que es algo que quiero dejar como reflexión final. Tradicionalmente, las universidades han sido consideradas como centros de producción de conocimiento universal y el trabajo de producir conocimientos consiste, en buena parte, en suministrar información a los estudiantes (esto ha sido básicamente la función docente de una universidad). Pero si la información se consigue por doquier, ¿cuán importante puede ser una organización cuyo fin básico es suministrarla? Si la originalidad y la innovación es lo que caracteriza el valor en esta nueva sociedad, ¿donde está el valor en formar profesionales con perfiles estandarizados? Aún cuando el ser profesional con un perfil estandarizado puede ser considerado como algo valioso por el titulo universitario conferido, ¿cual es el valor de ese título y de la autoridad de una institución para certificarlo si la importancia relativa de las organizaciones con respecto a los individuos (las super-estrellas) decrece? ¿Presagia todo esto el fin de la Universidad?

Notas

  1. Ver Carr, 2011.
  2. Estos datos y los subsecuentes en este aparte provienen de Hung Byers, Angela, 2011.
  3. Ver Garcia Marco, 1998, p. 310.
  4. Ver Shannon, 1948.
  5. El uso de la palabra "vaina" en este sentido es muy común en los países de habla hispana del Caribe, así como en Colombia y Venezuela. Como muy apropiadamente lo definía la profesora Miriam Solano, la palabra vaina denota (¿o connota?) una vaina que sirve para cualquier vaina. Un sinónimo podría ser la palabra "verga". Ambas palabras son vergatarias porque sirven para muchas vainas
  6. Ver "Como podríamos pensar", Bush, 1945.
  7. Bush, 1945, p. 3, op. cit.
  8. Bush, 1945, p. 14, op. cit.
  9. El título completo traducido sería "Cree su Propia Economía - El Camino a la Prosperidad en un Mundo Caótico", Cowen, 2009.
  10. Bush, 1945, p. 17, op. cit.
  11. Bush, 1945, p. 19, op. cit.
  12. William Schockley, quien fue uno de los que inventó el transistor, por lo cual le dieron el premio Nobel, se retiro de Bell Labs en 1956 para fundar su propia compañía. El lugar que escogió para hacerlo fue Palo Alto, California - el corazón de lo que hoy es Silicon Valley. De hecho, las compañías que hoy en día dominan Silicon Valley de alguna manera u otra descienden de la suya y muchos de sus colaboradores fundaron sus propias compañías ahí, como por ejemplo Robert Noyce, el fundador de Intel. Para un recuento más detallado sobre Silicon Valley consulte el ensayo de Graham, 2006.
  13. Carr, 2010, Capitulo 8 - "The Church of Google" (La Iglesia de Google).
  14. La minería de datos, o data mining, es un campo de estudio muy relacionado con la estadística y la computación. Basicamente consiste en aplicar un conjunto de técnicas estadísticas computacionalmente intensivas para extraer "el sentido" de un enorme conjunto de datos.
  15. Casualmente, Eugene Kleiner, un ex-colaborador de William Schockley, a quien ya mencionamos en una nota previa, fue quien invirtió en Google, confirmando lo dicho sobre como todas las compañías grandes de Silicon Valley hoy en día descienden de la compañía de Schockley.
  16. Ver la información corporativa de Google en su propia página: http://www.google.es/corporate/.
  17. Ver la filosofía corporativa de Google en 10 puntos: http://www.google.com/intl/es/corporate/tenthings.html.
  18. Ver Carr, 2010, p. 46.
  19. Carr, 2010, op. cit.
  20. Esto es lo que significa el término oclocracia que, según Aristoteles, es una de las tres formas de degeneración de un sistema de gobierno puro.
  21. Puede consultar una exposición de la filosofía de este movimiento en http://movimientoslow.com/es/filosofia.html.
  22. Es de notar que, históricamente, la cultura slow se halla originado como una reacción de protesta a la apertura de un restaurant McDonald's en la Piazza di Spagna en Roma.
  23. Ver Carr, 2010, p. 20, op. cit. Para poner esta afirmación del maestro y gran orador en contexto, debemos entender que en la antigüedad, los oradores y cuenta-cuentos como Homero memorizaban libros enteros y los relataban oralmente ante un público. La invención de la escritura hacía inútil este trabajo.
  24. Ver Nielsen, 2008. Para este estudio, Nielsen tomo una muestra de 45.237 vistas de página, cada una con un contenido de entre entre 30 y 1.250 palabras.
  25. Consultar Carr, 2010, pp. 31-32 para un recuento más detallado de estos estudios.
  26. En Carr, 2010, p. 14, se mencionan los trabajos de J.C. Young y William James sobre la neuroplasticidad.
  27. Ver Carr, 2010, p. 34, donde se cita a Jordan Grafman, director de la unidad de neurociencia cognitiva en el National Institute of Neurological Disorders and Stroke.
  28. La metáfora es de Carr, 2010, p. 34.
  29. Carr, 2010, p. 29, cita al respecto un articulo del 2005 escrito por unos profesores de sociología de la Northwestern University.
  30. Cifras en Bostic, 2011.
  31. Srinivasan, 2001.
  32. Herbert Simon fue Premio Nobel de Economía por sus investigaciones pioneras sobre el proceso de toma de decisiones en las organizaciones económicas. Un insigne académico con cerca de mil publicaciones altamente citadas, también desempeñó un papel importante en el campo de la investigación cognitiva, la inteligencia artificial y las ciencias de la computación. Aquí nos interesa sus contribuciones en el ámbito de la Economía de la Atención, de la cual fue el fundador.
  33. Simon, 1971.
  34. Goldhaber, 1997.

Bibliografía



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